-Maldito egoísta, te vas, me dices que nunca has sido feliz, que no me has querido nunca, que nunca te hice feliz, y ahora me controlas con quien salgo, que hago, de repente me vuelves a querer, me hechas de menos, me recuerdas todo lo que hicimos, lo feliz que era contigo, ¿Qué es esto para ti? ¿Un simple juego? No puedo más, yo no quiero jugar.. Maldito capullo, nunca me has querido, vete de una vez, déjame vivir.
-¿Qué? ¿Es eso es lo que piensas?
-Si
-Sé que he sido un cabrón, pero se que te quiero.
-¿Y como se yo eso?
-No lo se. Eso se sabe. Solo se que cuando estoy contigo soy el más feliz del mundo, que cuando me abrazas estoy como en un sueño, que cuando me besas, aparece esa sensación, como cuando aprendí por primera vez a montar en patines, o montar en bicicleta sin las ruedas atrás, soy tan feliz cuando sola mente cruzamos las miradas... Te necesito y lo sé.
Por primera vez tras un largo tiempo sentí que era sincero, sus ojos brillaban, y a los pocos segundos se le escapó una lágrima. Lo quiero tanto... que sería imposible dejar de quererle. Nos miramos, me dijo que me amaba y que lo sentía, le besé y le abrace lo más fuerte posible y simplemente le dije:
-Yo también, amor.

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